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ANTI-PELAGIANISMO Y LA RESISTIBILIDAD DE LA GRACIA
(Parte 2)

Richard Cross

Autor: Raúl Jaramillo de Lira | 4 de agosto del 2017

PRIMER MODELO: TEOLOGÍA DEL PACTO

En el artículo pasado vimos que en el centro del debate entre la libertad del hombre y la soberanía de Dios hay dos perspectivas principales, la determinista y la libertariana. Comúnmente, sobre todo en debates en internet, vemos que los deterministas han acusado a sus hermanos libertarianos de adoptar posturas Pelagianas o Semi-Pelagianas, y que el motivo principal en ellos es una perspectiva humanista y centrada en el hombre.

¿Tienen base estas acusaciones? El Dr. Richard Cross ha escrito un artículo en el cual examina siete modelos que parecen evadir la acusación de Pelagianismo. En el siguiente artículo repasaremos algunos de estos modelos y examinaremos algunos de los comentarios que Cross hace acerca de ellos.

Habiendo definido los conceptos que se discutirán, así como también, aclarando algunas presuposiciones del Dr. Cross, podemos adentrarnos a la discusión que nos concierne.

El autor señala que:

“Lo que une a los siete modelos de la oferta de la gracia es la creencia que la gracia justificante [justifying grace] – la justificación – es resistible”. [1]

 

Ello implicará entonces que se presupone que la gracia irresistible es falsa. Cross planea exponer por qué él piensa que hay modelos que posiblemente nos permitan sostener la resistibilidad de la gracia y al mismo tiempo rechazar el Pelagianismo y el Semi-Pelagianismo de una manera coherente y consistente. Así que veamos el primero de estos sistemas:

TEOLOGÍA DEL PACTO [COVENANT THEOLOGY]

Esta perspectiva puede resumirse de la siguiente manera:

“Dios promete justificar—o al menos ofrecer gracia—a aquel que satisfaga ciertas condiciones éticas mínimas”. [2]

Creo que es bastante claro lo que se sostiene en esta perspectiva, simplemente,

“La persona X libremente promete hacer la acción A si una persona Y actúa en una manera W”. [3]

Si Dios es X y Y es cualquier ser humano, Dios promete hacer A, es decir justificar, si Y realiza o cumple con W

Si Y   realiza  W.

Entonces, X   realiza A.

Vemos entonces que la persona Y es únicamente la causa de W y no de A. Mientras que X es la causa única y total de A. Si creemos que Dios promete libremente traer justificación a una persona en el caso de que ésta cumpla con ciertos requerimientos morales, entonces podemos afirmar que Dios es la causa de la justificación y no nosotros.

Puedo imaginarme ya las críticas que surgen en la mente de nuestros hermanos deterministas, “este sistema no toma en cuenta la depravación total del hombre”, “este sistema al final viene siendo salvación por obras”, y algunas otras más. Así que veámoslas con detenimiento.
 

Efecto Domino.

Sabemos que Dios nunca rompe su promesa, de manera que si la persona Y cumple con las condiciones W, entonces necesariamente recibirá gracia y será salvo. Pero esto significa que la causa del efecto último es Y, ya que:

Y causando W es suficiente para que X cause A, Y es por lo tanto la causal final de A”. [4]

Cross propone una analogía que nos invita a reflexionar acerca de las condiciones sobre las cuales asignamos culpa a otras personas

“Imaginemos un agente que está ‘programado’ de tal manera que siempre se le previene de romper su promesa. El agente… sin embargo, no es conspicuamente bueno en ningún otro sentido. Supongamos que este agente libremente promete realizar una mala acción cada vez que yo actúo de acuerdo con una obligación mía”. [5]

Esto claramente es un dilema moral. Si yo actúo de la manera en la que debo hacerlo, el agente libre hará una mala acción porque prometió hacerlo. Este dilema surge mucho en la cultura popular. Por ejemplo, el dilema en el que el Duende Verde puso al Hombre Araña en la escena del puente en la película del 2002. El villano amenaza con dejar caer al vacío a un grupo de niños o a Mary Jane, la enamorada del héroe. Si el Hombre Araña lograba salvar a los niños y Mary Jane moría, ¿sería el Hombre Araña culpable y responsable de su muerte? Podemos citar otro ejemplo, en la película Hombre de Acero, ya hacia la escena final, el general Zod se encuentra vencido y como último recurso pondrá en juego los principios morales de Superman. Zod apunta con su visión calorífica hacia una familia con obvias intenciones de acabar con la vida de inocentes. Superman es entonces forzado a tomar una elección, o termina con la vida de Zod o permite que éste acabe con vidas inocentes. Superman finalmente toma la elección de proteger a las personas y rompe el cuello de Zod. Surge la cuestión, si el Hombre de Acero hubiera permitido que Zod viviera [6], y éste lograba asesinar la vida de las personas, ¿sería Superman culpable de homicidio? Creo que entendemos el tema en tela de juicio, ¿puede ser una persona S culpable o responsable de las acciones perversas que otro agente P ha prometido libremente cometer si la persona S actúa de una forma específica? Cross nos dice:

Me parece que no se me puede culpar de las malas acciones que esta persona causa, incluso si estoy consciente de la promesa que él ha hecho. La razón es porque la promesa de esta persona fue libre. Él no tenía que hacerla. Es su libre promesa lo que lo causa a actuar en la forma en la que él lo hace, no mis acciones. [7]

Y me parece que tiene sentido. Yo no causé las acciones del agente malévolo, fue su promesa la que lo ha causado a actuar de manera perversa. Veamos nuestros ejemplos. El Hombre Araña optó por rescatar primero a Mary Jane, y cómo sabemos, logró rescatar a los niños también. Pero, en el caso hipotético en el cual no logra salvar a ambos, no conozco a persona alguna que le adjudicaría la responsabilidad de la muerte de los niños al héroe. Sino que el culpable sería el Duende Verde, quien libremente escogió poner en peligro sus vidas. Y lo mismo aplica de manera similar al caso de El Hombre de Acero, Zod no fue obligado a atentar contra la vida de una familia, él pudo no hacerlo y por lo tanto Superman no habría tenido que acabar con su vida. Sin embargo, en el caso hipotético en el cual Superman le permite vivir, no me parece justo decir que Superman es culpable de haber asesinado a un grupo de personas, pues él no las asesinó, fue Zod y él lo hizo libremente.

Cross concluye,

Pari passu, entonces, es el libre pacto de Dios lo que causa la salvación en esta perspectiva medieval o Arminiana. [8]

Salvación por Obras

Pero, si son las obras que yo realizo las que cumplen los requisitos que Dios ha impuesto para salvación,

¿Acaso esta perspectiva no se resume en mis acciones mereciendo justificación? [9]

Creo que esta objeción es la más común hacia cualquier perspectiva que niegue la irresistibilidad de la gracia. Por ahora, nos centraremos en el peso de esta objeción hacia la perspectiva del libre pacto de Dios para salvación.

 

A mi parecer, la respuesta simplemente sería un ‘no’ directo. Ya que nada de lo que hemos dicho dice que las obras que hacemos merecen salvación de tal manera que Dios tiene que salvarnos. Es decir, nadie ha afirmado que el cumplimiento de los requisitos pone a Dios en una situación en la que él debe salvarnos necesariamente.

“Si nos olvidamos por un momento de la promesa divina, el mérito solo existiría en el caso en que mis acciones posicionaran a Dios bajo alguna clase de obligación de justificarme, o algo funcionalmente equivalente a la obligación. Y –poniendo de lado la promesa divina—tal obligación o cuasi-obligación solo podría existir si la naturaleza de mis acciones fuera tal que moralmente éstas requerirían justificación como recompensa”. [10]

Ahora, si lo pensamos detenidamente, si nuestras acciones son de tal naturaleza que éstas moralmente requerirían justificación como recompensa, entonces la promesa divina sería innecesaria. Ya que Dios debe salvarme debido a mis obras y su pacto sería meramente una cláusula legal, por así decirlo.

 

Pero, hasta ahora, nada de lo que he dicho implica que los requerimientos mínimos que se necesitan satisfacer para la justificación son tales que la justificación es moralmente necesaria. [11]

Cross si toma en cuenta algo conocido como mérito de congruo [12], es decir, el mérito de ciertas acciones para las cuales, en efecto, es apropiado que Dios recompense alguna acción. Este tipo de mérito se habla comúnmente en las obras de caridad en el contexto del catolicismo [13]. Pero él dice,

Pero no necesitamos tampoco hablar de mérito de congruo. La promesa de Dios podría ser completamente gratuita o innecesaria [gratitous], y nada de mis acciones tendrían valor intrínseco meritorio. Aparte de la promesa divina, carecerían de valor, y no serían ni dignas de siquiera apropiar la recompensa de Dios. [14]

Es decir, nada en mis obras las hacen apropiadas para que Dios las recompense con gracia salvífica. Nada de lo que hemos dicho nos lleva a esa conclusión. De manera que no estamos hablando de obras que merecen la salvación.

 

Por lo tanto, la perspectiva del pacto no es Pelagianismo.

 

¿Semi-Pelagianismo?

 

Hemos visto que la perspectiva de la teología del Pacto logra evadir la acusación de ser Pelagiana. Pero, ¿qué hay con respecto del semi-pelagianismo? La cuestión crucial sería, ¿qué es lo que inicia el proceso de justificación?

 

¿La promesa de Dios?           

¿La satisfacción de una persona de los requerimientos morales para justificación? [15]

 

Cross reconoce que es posible que esta perspectiva puede ser considerada como semi-pelagianismo, pero no está seguro que exista un argumento que lo demuestre con solidez. Es posible que el defensor de esta postura nos enfatice que la inicialización es la promesa divina. Sin embargo, él acepta que en el proceso de inicialización de la justificación la idea de que la promesa es el comienzo tampoco es muy convincente:

La promesa parece muy remota, causalmente, para ser contada como la inicialización de tal instancia. La promesa es más como una condición general para la justificación. Es más como la maquinaria de la justificación y no tanto como una parte causal en el proceso. La promesa es una forma de establecer el proceso de la justificación, pero lo que inicia el proceso es la acción humana.[16]

 

Es decir, el simple hecho de que la promesa exista no es una causa suficiente que inicia el proceso, aunque sea una causa necesaria. Cross nos invita a reflexionar acerca de esto con la siguiente analogía:

 

Consideremos una máquina usada para manufacturar salchichas. La máquina es una condición general para manufacturar salchichas. Pero no diríamos que la mera presencia de la máquina inicia la producción de una salchicha particular. Nosotros diríamos que el fabricante hace esto cuando enciende la máquina. De manera análoga, concluyo que las teologías del pacto son en efecto Semi-Pelagianas, como lo definí arriba. [17]

 

Así que, de acuerdo con lo que hemos visto, realmente esta perspectiva puede ser considerada como Semi-Pelagianismo. Pero Cross admite que, este no es el final del argumento:

A pesar de esto, no creo que esto sea un argumento suficiente para convencer a alguien fuertemente plantado en la estructura anti-Pelagiana de una teología del pacto. Tal persona podría insistir que la promesa de Dios cuenta como la inicialización de cualquier proceso de justificación y por lo tanto negar que su perspectiva es Pelagiana o Semi-Pelagiana [18]

Será cuestión del lector si la teología del pacto le parece una perspectiva que logre evadir con eficacia las acusaciones de Pelagianismo y Semi-Pelagianismo. Si alguien adopta esta posición, será su deber demostrar que el proceso de inicialización es totalmente de Dios.

Conclusión

El primer modelo analizado, la teología del pacto [covenant theology], pretende evadir la acusación de Pelagianismo al situar la causa de la salvación únicamente en Dios. Por medio de la promesa divina, Dios otorgará salvación a todo aquel que cumpla con ciertos requisitos morales; podríamos pensar o suponer que el único de estos requisitos morales es poner la fe y confianza en Jesús como Señor y Salvador. Esta perspectiva evade la acusación de Pelagianismo, ya que Dios es la causa única y última de la justificación del hombre.
Sin embargo, no es tan claro que evade la acusación de Semi Pelagianismo, ya que el inicio del proceso de justificación parece recaer en el hombre y no en Dios. Sin embargo, el defensor de la teología del pacto puede insistir que el inicio es la promesa divina. Será trabajo del objetante demostrar que esta respuesta no es suficiente para evadir el Semi-Pelagianismo.

 

[1] Cross, R. Anti-Pelagianism and The Resistibility of Grace, Faith and Philosophy Vol. 22. Núm 2, Abril 2005. Pág. 199.

[2] Ibíd. pág 201.

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] Ibíd. Por supuesto, ninguno de nosotros aceptaría la idea de que Dios está programado para hacer algo. Dios es libre de actuar y nada determina ni programa sus acciones. Sin embargo, todo cristiano reconoce que Dios no puede hacer ciertas acciones como pecar y realizar lógicos absurdos. De manera que es metafísicamente imposible que Dios pueda romper una promesa.

[6] Asumiendo que Superman ha hecho todo lo posible para detenerlo.

[7] Cross, R. pág 201. 

[8] Ibíd.

[9] Ibíd.

[10] Ibíd.

[11] Ibíd.

[12] http://dle.rae.es/?id=P0mceZI

[13] “Obras meritorias que a lo sumo tienen derecho a recompensa u honor debido a la equidad o simple justicia distributiva (ex justitia distributiva), como es el caso de gratificaciones y condecoraciones militares”. Revisar el siguiente enlace http://ec.aciprensa.com/wiki/M%C3%A9rito.

 

[14] Cross, R. pág. 202.

[15] Ibíd. pág. 202.

[16] Ibíd.

[17] Ibíd.

[18] Ibíd.

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