FC

© 2014 Filósofo Cristiano

  • Twitter Social Icon
  • Facebook Social Icon
  • YouTube Social  Icon
  • Google+ Social Icon

¿POR QUÉ LOS ATEOS NO CREEN EN DIOS? (PARTE III)

Por Lee Strobel

 

 

Esta es la tercera y última parte de una serie de artículos en dónde analizábamos porqué los ateos no creen en Dios. Mencionamos 5 obstáculos espirituales: 

 

Obstáculo #1: «Yo no puedo creer».

Obstáculo #2: «Yo no quiero creer».

Obstáculo #3: «Yo no sé qué creer».

Obstáculo #4: «Yo sí creo, ¿eso no es suficiente?»

Obstáculo #5: «No quiero creer lo que ellos creen».

 

Sí deseas leer la parte 1 está aquí y la parte 2, aquí.

 

Obstáculo #4: «Yo Sí Creo, ¿Eso No Es Suficiente?»

A veces hablo con una persona que creció en un hogar cristiano, dominó la jerga desde una edad temprana, en la Escuela Dominical se sabía las respuestas correctas pero se ha pasado la vida buscando el «iglesísmo» en lugar del cristianismo. Conozco a otra persona que dice que cree que Jesús es el hijo de Dios, al fin y al cabo, el 91% de los estadounidenses piensa que eso es verdad, pero se queja de que este conocimiento no ha cambiado su vida.

 

Para algunos la respuesta se encuentra en la distancia más larga del mundo: la distancia entre nuestra cabeza y nuestro corazón. Puede que estén de acuerdo con el evangelio, pero en realidad nunca se han apropiado del mismo.

 

Necesitamos aclararle a Juan y a María Sin-iglesia que creer en Cristo intelectualmente es solo parte de la respuesta. Una manera es ofrecer un versículo bíblico que ofrezca una «ecuación espiritual» que explique con una eficiencia matemática lo que realmente significa volverse cristiano. Mientras recito Juan 1:12 les pido que escuchen los verbos activos: «Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios»."

 

Esos verbos conforman la ecuación: Creer + Recibir = Ser.

 

CREER es estar de acuerdo intelectualmente con que Cristo se sacrificó para pagar por lo malo que nosotros hicimos. Eso es importante, les digo, pero no se detengan ahí. Algunas personas se sientan en las iglesias durante años, estancadas en este punto y se preguntan por qué su vida espiritual está anquilosada.

 

El próximo verbo en la ecuación también es de importancia fundamental. Necesitamos RECIBIR la oferta gratis que Dios nos hace de perdón y de vida eterna. Tenemos que reclamarla para nosotros porque hasta que no lo hagamos, no nos pertenece; es solo algo que sabemos en nuestra cabeza. Así que es necesario que admitamos nuestra maldad, que nos alejemos de ella y que humildemente aceptemos el pago de Cristo a favor nuestro.

 

Y el tercer verbo es SER, ese es el cambio de vida que Dios obra en nosotros después que creemos en él y le recibimos como nuestro perdonador, nuestro líder y amigo. Esa es la transformación que describió el apóstol Pablo cuando escribió: «Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo"

 

El problema surge cuando la gente erróneamente pone la ecuación al revés. Creen que es «creer + ser = recibir». Seguro, creen en Cristo, pero sienten que necesitan limpiar su vida y hacerse aceptables antes de que realmente puedan recibirle. Piensan que si primero no se organizan, van a decepcionar a Cristo porque no serán capaces de vivir de acuerdo a sus normas. Este obstáculo impide su progreso espiritual.

 

Pero Jesús diría: «Mira, primero cree en mí, luego recíbeme y cuando hagas eso, entonces yo puedo ayudarte a convertirte en mi seguidor al transformar tu vida de maneras que nunca podrías lograr por ti mismo. Te daré el poder para cambiar, pero no puedo cambiar tu vida hasta que primero me la entregues».

 

Eso tiene sentido, ¿verdad? Jesús dijo: «Yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores». Una vez conocí a una mujer que estaba atascada en el plan de «creer + ser = recibir». Su mayor obstáculo era que si ella primero no restregaba su vida para dejarla limpia, terminaría entregándose a Cristo pero sin ser capaz de vivir una vida que le honrara a él. Ella creía que entonces Jesús la rechazaría.

 

-Tus hijos te han decepcionado alguna que otra vez, ¿no es cierto? -le pregunté.

-Claro -dijo ella.

-Cuando eso sucede, ¿lamentas que sean tus hijos? ¿Los desheredas?

-Por supuesto que no -contestó.

-¿Qué haces cuando ellos te defraudan y luego te piden que los perdones?

-Bueno, los perdono y luego trato de ayudarlos a crecer para que la próxima vez les vaya mejor.

-Ese también es el método de Dios -dije yo-o Deja que él te cambie para que puedas convertirte en todo aquello que él quiere que seas.

 

Obstáculo #5: «No Quiero Creer Lo Que Ellos Creen».

En la época en que yo era periodista yo solía caminar por el centro de Chicago y veía a los evangelistas en las aceras gritando en un sistema de audio portátil que distorsionaba tanto el sonido del mensaje que uno no podía entenderlos aunque quisiera.

 

Pensaba: «Bueno, nunca quisiera acabar así». En otras palabras, si el cristianismo requiere que una persona se convierta en un inadaptado social que no tiene vida social excepto los cultos de la iglesia y las reuniones de oración, no cuentes conmigo.

 

Lamentablemente, los ateos a menudo tienen estereotipos equivocados con respecto a los cristianos que les impiden que quieran considerar la fe por sí mismos. Ven a los cristianos como aburridos, desconectados y viviendo un estilo de vida «descolorido» que carece de emoción, desafío o diversión. Necesitamos mostrarles la verdad acerca del cristianismo auténtico: que esta es la forma más atrevida, gratificante y revolucionaria de vivir.  De hecho, voy a dedicar el próximo artículo a la aventura del cristianismo. Espero que esto te dé algunas ideas para que la gente deje atrás este obstáculo y también te impulse a preguntarte a ti mismo: «¿Estoy viviendo el tipo de vida que atrae o que repele a Juan y María Sin-iglesia?»

 

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Extraído y adaptado por José Giménez Chilavert

Editado por Jairo Izquierdo

Fuente original: Strobel, Lee. (1993). Cómo piensan los incrédulos que tanto quiero. Editorial Vida.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now